jueves, 7 de abril de 2011

La importancia de la protección de la cabeza en los grupos operativos policiales

La importancia de la protección de la cabeza en los grupos operativos policiales (parte 1)

La importancia de la protección de la cabeza en el funcionario policial es la misma que en el campo militar, pero con distintas funciones. A saber: balística, antitumulto y de ceremonial.


En sus orígenes los cuerpos policiales hacían uso de estos elementos como parte de su uniforme. Los famosos “bobby” londinenses es un claro ejemplo en los años 1800, en nuestro país la guardia de seguridad de caballería (actual Dto. Cuerpo de Policía Montada) se uniformaban con un casco mas acorde a la actividad militar.

Un policía de comienzos del siglo XX (1910) en una lámina de Eleodoro Marenco (1914-1996). La influencia del coracero de caballería es innegable: casco y pechera así lo indican claramente.

En la época posterior a la Primera Guerra Mundial en el mundo se empezó a vivir una nueva era en la cual los reclamos sociales eran mayores y la manera de materializarlos era a través de huelgas y desobediencias civiles (toma de edificios públicos, cortes de calles, ataques a funcionarios, etc.), en aquellas ocasiones los cuerpos policiales no contaban con todos los medios adecuados para enfrentar este tipo de agresiones. El casco era el único medio o material de protección que se tenía en dotación. Esto siguió así hasta los años 1960 donde los hechos acontecidos en Irlanda del norte con las grandes manifestaciones de los católicos, Charles Witman que se atrinchera en una torre en Austin Texas el 01/08/66 provocando una masacre, las grandes desobediencias y manifestaciones en Paris, las acciones en Washington y otras ciudades importantes de Estados Unidos de parte de los movimientos pacifistas en contra de las operaciones bélicas en el sudeste asiático (las cuales – dicho sea de paso – desencadenaron en la implementación de la guardia nacional como cuerpo antitumulto) y los lamentables hechos de Munich en 1972, entre otros, dieron cuenta que se necesitaban medios más modernos y unidades especializadas.

Fuerzas británicas en acción en rol antitumulto. Observen las protecciones para la cabeza.

El primer paso fue el cambio de los cascos (ejemplo, tipo M1) y chalecos antifragmentacion por otros balisticos o antitumulto según la misión; por su parte, en las unidades de rescate de rehenes, empezaron a surgir las primeras protecciones visuales tipo gafas o antiparras y balaclavas. En las unidades antitumulto o de contención los cascos comenzaron a presentar visores de protección contra impactos de elementos contundentes, máscaras de protección contra agresivos químicos y balaclavas de materiales ignífugos.

Casco tipo M1 estadounidense modificado para operaciones antitumulto.

En lo que hace a las tácticas, las unidades de contención comienzan a adoptar formaciones y equipamiento que recuerdan a las antiguas legiones romanas en sus operaciones, mientras que las unidades destinadas al rescate de rehenes y lucha antiterrorista tuvieron que implementarlas desde cero (de esta manera dichos grupos especiales desarrollaron una mística propia).
Los medios mas avanzados tecnológicamente no fueron empleados o implementados hasta que nuevamente las operaciones urbanas tuvieron que evolucionar por el perfeccionamiento de la actuación de los delincuentes, manifestantes y terroristas en las operaciones urbanas. Pero esa es otra historia.


La importancia de la protección de la cabeza en los grupos operativos policiales (parte 2 y última)

Vamos en este post con la segunda y última parte de un tema escasamente abordado en la literatura de formación táctica: la protección de la cabeza en los grupos operativos policiales. Un trabajo global, abarcativo, que le encargué especialmente a Oso (experto en armas del centro de entrenamiento Self Defense Tactical Training División). Habrá más trabajos de Oso, de hecho estamos ajustando un servicio de consultas técnicas que habremos de implementar en los próximos días (esten atentos). Aprovecho la oportunidad para desearle a Oso un excelente termino de jornada en el día de cumpleaños. ¡Feliz cumpleaños, estimado!

Los diseñadores de armas y protecciones, y sobre todo el operador que los emplea, han sido puestos a prueba como pocas veces en la historia a partir de la caída del Muro de Berlín y posterior apertura del bloque oriental europeo. Razones y consecuencias de este hecho acaecido en 1989 son, por ejemplo, la expansión de las organizaciones mafiosas de origen eslavo (rusas, albanesas, ucranianas, etc.), que se caracterizan en que muchos de sus miembros son ex militares y en la utilización preferente de armas largas de ciclo automático. También el fenómeno de la globalización favoreció la aplicación de otros métodos y técnicas que llegado el caso se plantean en un marco de desobediencia civil (producto de concentraciones, marchas, cortes de vías de comunicación terrestres, tomas de edificios, etc.). A partir del 11 de septiembre de 2001, con el atentado a las Torres Gemelas, se sumó otra amenaza más latente y peligrosa: el terrorismo fundamentalista.
Luego de esta introducción, vamos con una descripción de empleo y características de equipamiento destinado a la protección de la cabeza del operador.

Cascos.

En las unidades de contención o antitumulto (también conocidas como pacificadores) los cascos son del tipo antimpacto y se caracterizan por ser de materiales como policarbonato, polímeros o en algunos casos aluminio. Todos presentan visores protectores faciales de policarbonato con un espesor de 4 mm. aproximadamente, y en algunos presentan protección para el cuello o nuca. El peso de estos elementos no supera, por lo general, los 1.500 gramos. El revestimiento interior es el corazón del casco porque por más resistente que este sea, si no tiene capacidad de disipación o amortiguación del impacto este va a convertirse en una caja de resonancia (el problema que, por ejemplo, tiene el casco M1 en funciones antitumulto), de ahí que la mayoría presenta una capa de material absorbente (por ejemplo, telgopor o goma) entre la capa externa y el forrado interno que tiene contacto con el operador.

Casco antitumulto de la Policía Federal Argentina (PFA).

Los cascos balisticos presentan una gran diferencia en modelos, materiales y tendencia de uso según la nacionalidad de los operadores. Los materiales son comúnmente fibrosos sintéticos (kevlar, twoaron, etc.) y metales (aceros y titanio). Los materiales fibrosos son los que al impacto del proyectil disipan la energía cinética y forman el típico hongo. Los metálicos pueden productir rebotes y tienden a abollarse cuando son impactados). Con respecto a su empleo, los elementos y operadores de los famosos SWAT estadounidenses utilizan cascos de kevlar en muchos casos antifregmentacion de origen militar ,mientras que los grupos europeos utilizan cascos balísticos que, según el grupo, tienen sus propias especificaciones (por ejemplo, el GOE español usa de titanio mientras que el GSG 9 alemán usa de twaron y posee integrado el equipo de comunicación). En todos los casos su cubierta interior es igual a los antitumulto.

El Personnel Armor System for Ground Troops (PASGT) es un casco, hecho de kevlar, usado por muchos grupos operativos tácticos en el mundo.

Miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de España con sus cascos de titanio.

Dos tomas en las que se puede apreciar el casco del GSG 9 alemán, que incorpora en su estructura auriculares que forman parte del equipo de comunicación.

Si bien los cascos balísticos cumplen con la función antitumulto, hay que tener en cuenta que las unidades especiales llegan, irrumpen y se van, mientras que las unidades antitumulto hacen permanencia en las zonas de operaciones por lo cual el peso es lo que los limita para estos menesteres.

Máscaras y balaclavas.

En primera instancia estos elementos eran utilizados como medio de protección o para impedir la identificación de los operadores, pero a medida que fue pasando el tiempo se dio paso a otro tipo de uso como la protección inifuga, acción psicológica o en función de brindar abrigo.

Inifugos: generalmente de nomex, material que retarda el accionar de las llamas.

De abrigo: son los que protegen al operador de las inclemencias climáticas (actualmente las balaclavas de goretex están siendo usadas en lugares con climas extremos).

En el campo de la acción psicológica es muy usado en países o regiones donde, por herencia cultural o religiosa, pueden afectar el potencial de combate del circunstancial objetivo al ver un encapuchado (a veces con dibujos intimidantes de calaveras o rasgos demoníacos).

Las máscaras, por su parte, son del tipo hockey y presentan protección balística. Por lo general son de kevlar con una placa antitrauma interior.

Protecciones visuales.

Vienen con formas de anteojos o antiparras, protegen contra destellos, fragmentos, emisiones láser, polvo, rayos UV y hay modelos balisticos que se caracterizan por ser sumamente livianos. En su mayoría son de policarbonato y existen algunos similares a máscaras para buceo, que poseen pequeños filtros de aire para la nariz (de uso semejante a una mascara antigas pero limitado en el tiempo, dada la corta vida útil del filtro).

Este operador militar usa lentes balísticos marca Gentex.

En conclusión, las protecciones de cabeza tienen como concepto de evolución el mismo que tuvieron, por ejemplo, los castillos y los cañones (a mayor calibre o mejor munición, más gruesas las paredes o distintos materiales de construcción). Pero, sin dudas, independientemente de la importancia de los materiales y modelos del equipamiento destinado a proteger la testa del operador táctico, lo que marca una diferencia clara a la hora de la verdad es el entrenamiento, la preparación del hombre.

Entrena duro, duro. Combate facil, facil.

Autor: Oso (Operador SDTTD – Encargado del Area Capacitación en Armas y Logística Operativa).


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